«Züri Bout!»

Die Stadt ist gebaut! Fue la frase que escuché cuando, llegando por primera vez a Zurich aquella primavera del 93, y sorprendida por la apariencia de pueblo grande
que contrarió todas mis expectativas, pregunté: Y dónde están los rascacielos? Limpia y ordenada sí!, como la ciudad virtual de Leisure Suit Larry en su primera versión.
Pero pequeña, bajita, estrechita…

Mas, pronto me acostumbré. A falta de mar encontré un lago y un río con los que orientarme por entre las casitas cuadradas de techos a dos aguas, que raramente superaban
las tres o cuatro plantas. Me acostumbré a las ventanas pequeñas, a las aceras estrechas, al tendido eléctrico para el tranvía y el trolleybus, que en las tantas noches
neblinosas dan un aspecto ‚vintage’ a la ciudad. Me acostumbré a que una plaza puede ser un simple cruce de cuatro esquinas, a ver pocas estatuas pero más de mil fuentes
de las que brota el agua limpísima y helada de manantiales. A que cada cuarto de hora las iglesias doblen sus campanas.

La escueta pero legendaria frase: Die „Stadt ist gebaut“ fue dicha hace 31 años por la concejal socialista Ursula Koch en su ponencia ante la asamblea general de la Unión de
Arquitectos e Ingenieros de Suiza. Desde entonces estas palabras han sido interpretadas de múltiples maneras; para bien y para mal. Para algunos fue un llamado a los arquitectos
e ingenieros a construir de manera responsable y sostenible. Para otros fue un veto explícito a la industria de la construcción.

Desde entonces la población de Zurich ha crecido en 1’670840 habitantes. Nuevos barrios han surgido; otros cambiaron parcialmente su apariencia habitual. Nuevas líneas de
tranvía han sido inauguradas, la célebre Escuela Politécnica (ETH) se ha multiplicado con imponentes edificaciones. Modernísimas urbanizaciones se abarrotan en espacios antes
impensables; al margen del ferrocarril o de autopistas. Nos sorprenden parques espaciosos, lujosos centros comerciales, cafés, restaurantes, bares… y al fin, con 126 metros de
altura de la Prime Tower, casi un rascacielos.

Zuerich 2011 - 2019

Damaris Betancourt